Fotografías

CAFÉ CANTANTE, COPIA A LA ALBÚMINA, hacia 1888
Emilio Beauchy

Fotografías del siglo xix

La fotografía llegó a España y Latinoamérica poco después de su invención, en 1839, y la Hispanic Society cuenta con obras importantes de muchas de las primeras figuras que trabajaron en este medio. Las colecciones personales de Huntington siempre incluyeron fotografías y, siguiendo sus instrucciones, la Hispanic Society adquirió de forma masiva numerosas obras más a lo largo de la década de 1920. De ese modo, se hizo con una considerable colección de imágenes de fotógrafos extranjeros, tales como Charles Clifford (1819–1863) y Jean Laurent y Minier (1816–hacia 1892), así como de figuras locales, tales como Emilio Beauchy (activo hacia 1875–1908) o Rafael Garzón Rodríguez (activo hacia 1875–1915). Habida cuenta de que el objetivo de la Hispanic Society era crear un exhaustivo registro, los conservadores también adquirieron numerosas imágenes destacadas de Latinoamérica y Filipinas, entre ellas álbumes del siglo xix de Filipinas (1868), Puerto Rico (1880) y Guatemala (1888).

De los fotógrafos del siglo xix que figuran en la colección, Clifford se encuentra especialmente bien representado, con magníficas impresiones de su Álbum de Andalucía (1862) y su Álbum Monumental de España. Desde principios de la década de 1850 hasta su fallecimiento, Clifford viajó por todo el país capturando imágenes de una calidad pasmosa. Durante ese periodo, se concentró en proyectos españoles y fortaleció sus lazos con la aristocracia y la Corona españolas. La campaña tuvo éxito y dio como resultado varios álbumes a finales de la década de 1850 y comienzos de la de 1860. Las instantáneas, que ofrecen una impactante perspectiva del país, incluyen imágenes inconfundibles de Madrid, Alameda de Osuna, Guadalajara, Toledo, el Canal de Isabel ii, Yuste y Extremadura, Talavera de la Reina, Castilla, Asturias, las Islas Baleares, Cataluña, Aragón, Andalucía y Murcia. La relación de Clifford con la Corona española le proporcionaría increíbles resultados cuando decidió crear una serie de álbumes de las visitas oficiales de la Reina Isabel ii (1833-1868) a lo largo y ancho de su reino.

MÉXICO, FACHADA DE LA CATEDRAL, COPIA A LA ALBÚMINA, hacia 1862-1865
GRANADA, PATIO DE LOS LEONES DE LA ALHAMBRA, COPIA A LA ALBÚMINA, 1862
Charles Clifford

Si bien las fotografías de la Hispanic Society abarcan desde mediados del siglo xix hasta mediados del xx, la mayoría de ellas datan de principios del siglo xix. Entre estas se encuentran impactantes obras de figuras que, a día de hoy, han sido injustamente relegadas. Aunque entraron a formar parte de la colección por las escenas que retrataban, también dan testimonio del talento de numerosos fotógrafos que trabajaron en España y Latinoamérica.

El alemán Kurt Hielscher (1881-1948) creó imágenes memorables tanto por sus características formales como por las escenas que retratan. Si bien no es, estrictamente hablando, un pictorialista, su estética lleva la impronta de las pinturas y los debates artísticos de su tiempo. En su máxima singularidad y expresividad, sus fotografías evocan un paisaje remoto, casi ajeno al mundo moderno. Su autor había viajado por todo el país, recorriendo pueblos y aldeas muy alejados de los caminos más transitados. Él correspondía a aquellos lugares captando la poesía que había en su aislamiento y dotándolos de un aire intemporal. Con frecuencia, su estilo y sus composiciones reflejan las convenciones de la pintura de su época.

La fotógrafa estadounidense Anna Christian (1876-hacia 1961) también tuvo que compaginar el deseo de registrar los edificios con los efectos pictorialistas de un enfoque más difuso. Tras estudiar arquitectura en la Universidad de Columbia, viajó a España en 1915 siguiendo los consejos de Sorolla. Sus instantáneas impresionaron tanto a Huntington que, al año siguiente, montó una exposición con ellas en la Hispanic Society. Cuando la fotógrafa decidió donar su obra al Museo, imaginó que podrían ofrecer «un registro permanente de mi trabajo en España, imágenes de las casas de campo y la vida íntima de los españoles en España», mientras que las «casitas, las granjas y los detalles… resultarían de interés para arquitectos». Pese a lo modesto del propósito manifestado, con frecuencia las imágenes evidencian una gran pericia y sensibilidad al volumen y la luz, evocando así la atmósfera del lugar de un modo impresionante. En Castilla-La Mancha, se trasladó a una finca en Buenavista en la que captó meticulosamente las diversas estructuras y, de paso, deja entrever con nitidez la rutina de la vida diaria.

BUEYES SACANDO LA BARCA, hacia 1915
Anna Christian

Expediciones fotográficas

Las fotografías que la Hispanic Society financió directamente apuntan con mayor claridad hacia los objetivos y el estilo preferido por la institución. De ellas, tal vez ninguna sea más sorprendente que las instantáneas de Ruth Anderson (1893-1983). Nacida en Nebraska, fue su padre, Alfred Theodore Anderson, quien la introdujo en la fotografía, pues él mismo regentaba un estudio en Kearney. Tras formarse como maestra, viajó a Nueva York y estudió en la Clarence White School for Photography, donde se graduó en 1919. Dos años más tarde, comenzó a trabajar en la Hispanic Society of America. A partir de 1923, Anderson viajaría por toda España tomando fotografías con el fin de crear una exhaustiva colección. Quizá porque la Hispanic Society ya tenía muchas imágenes de monumentos tanto arquitectónicos como artísticos, poco a poco Anderson fue dedicando menos atención a estos y, en su lugar, se concentró en las escenas de la vida cotidiana.

Si bien Anderson había aprendido a acentuar los aspectos prácticos de su arte, ella se sumó con entusiasmo al programa de fotografía documental de la Hispanic Society. En su imagen de una lechera gallega, Anderson fotografió a una niña descalza sosteniendo una vasija de leche. Si bien la imagen retrata la austeridad de la vida de esa niña, Anderson también proyecta en la imagen un tentador sentimiento de conmiseración por la niña. El equilibrio entre objetividad y compasión caracteriza lo mejor de la obra de Anderson y resulta sorprendente que, incluso cuando documenta temas de naturaleza antropológica, compone la escena con gran maestría, sin duda alentada por su formación.

A partir de 1930, la carrera de Anderson dio un giro radical cuando se interesó por el estudio de los trajes regionales españoles e inició una fructífera carrera que la llevó a publicar varios libros y artículos sobre el tema. Aunque, más tarde, realizó todavía una prolongada expedición fotográfica más a España (1948–49), esa fue la última vez que la Hispanic Society patrocinó una aventura semejante.

LA LECHERA GALLEGA, 1925/strong>
Ruth Matilda Anderson
CANDIL, 1925
Ruth Matilda Anderson